jueves, 29 de noviembre de 2012

ORIGEN COMÚN DE LA CULTURA QUECHUA – AYMARA



Numerosos investigadores filológicos han establecido que el idioma quechua se hablaba varios siglos antes de establecerse la dominación de los Incas. En consecuencia no puede considerarse a los Incas como originadores de la cultura quechua, sino como un producto de ella (1).
Pío Jaramillo Alvarado asegura en "La Nación Quiteña" que las más antiguas formas de quechua que se conocen y conservan, a pesar de la influencia colonizadora del dialecto del Cuzco, se encuentran en el distrito quiteño; todo induce a pensar que el dialecto quechua del Ecuador es más antiguo que el de Perú. 

El pueblo quechua viajó de norte a sur, por siglos, pacíficamente, dando su lengua a las tribus vecinas, a lo largo de los Andes y del río Marañon, hasta la región de Huaraz, en Perú, donde infiltró su lengua y costumbres a la nación Aymará que habitaba en Bolivia.

Allí surgió el mito incásico explicado por el Inca Garcilaso de la Vega en sus "Comentarios Reales", quien afirma que la pareja inicial compuesta por el Inca Manco y su hermana y cónyuge Mama Ocllo, origen de la dinastía imperial, nace a las orillas del Lago Titicaca, del sol y de la luna, bajando a Perú con tribus aymaráes y dominando a los quechuas o chimúes mediante bondad, persuasión y conocimientos.

¡Nada más ridículo! Garcilaso es bisnieto de Tupac Yupanqui y por eso falsea la historia a su antojo. Se ha probado que los Incas, mediante una traición militar, conquistaron a los chimúes, nación culta y muy antigua.

(1) Esta teoría es sostenida, entre otros, por el sabio peruanista Tashudi y el Presbítero José María Coba Robalino, propugnadores del Prequechuismo. Las ruinas de su capital Chanchán existen todavía e indican cuan hermosa y adelantada debió ser esa gran urbe, destruida a fuego en pleno florecimiento.

TEORIA DEL HOMBRE AUTOCTONO DE AMERICA

Hacia fines del pasado siglo un valioso científico argentino lanzó la teoría que el hombre es autóctono de América. El doctor Florentino Ameghino equivocó restos de animales fosilizados muy antiguos, encontrados en la Patagonia, dándoles procedencia humana, cuando en verdad pertenecen a otras especies hoy extintas.

Actualmente se cree que el hombre llegó a América procedente del Asia hace aproximadamente 30.000 años, formando numerosos grupos nómadas de cazadores que atravesaron el actual estrecho de Bering a pie, cuando se encontraba congelado y pasaron de Siberia a Norte América poblando las costas del Pacífico lentamente.

Esta tesis se prueba a sí misma porque de Norte a Sur se han encontrado restos humanos fosilizados que disminuyen en antigüedad. Así tenemos que los más antiguos hallados en Canadá tienen 25.000 años; en Estados Unidos 20.000; México 15.000. En Centro América hay de 12.000. En Colombia de 9.000. En Ecuador, los más antiguos son los encontrados en Punín, cerca de Quito, en un área de cavernas, con 8.000 años. En Perú tienen 7.000 y 6.500 en Chile. Es muy probable que esta migración periódica se produjo a través de 25.000 años de viaje desde Canadá a Chile, a través de valles, montes y collados. ya nadie discute este lento caminar histórico.

Bien puede la arqueología informar que América ha sido poblada por dos vías. Una de norte a sur, lenta y paulatina por mesoamérica, el Caribe y el Amazonas y que al fin llegó a Chile, y otra, violenta e inesperada, a base de contactos transoceánicos, que se realizó por varios puntos de la costa americana del Pacífico, en diferentes épocas, desde Asia y Oceanía y por el Atlántico desde Africa.

OTRAS HISTORIAS DE CATARI

A través de la obra de Oliva, el sabio Catari relata más historias sobre la existencia del Reino de Quito, paralela a la de los Incas del Perú, e indica que en tiempos del séptimo Inca, Quispe Yupanqui, vivía en Cuzco un poderoso cacique quiteño de nombre Chipotome, padre de la princesa Chelleca, mujer bella y de mucha educación. Todo es que el Inca la conoce de lejos, una tarde que sale a pasear por las calles de Cuzco y queda prendado de su belleza. Sin embargo no logra hacerla suya por la oposición de Chelleca, que no quiere disgustar a la reina y le indica que está prometida en matrimonio al Inca Atau Roca, hermano de Quispe Yupanqui, por lo que éste se da mañas para enviar en misión a Chipotome y aprovechando la oscuridad de una noche para raptar a la joven, la llevó a palacio y abusó de ella, devolviéndola a los pocos días.

Atau Roca la aborrece y al regreso de Chipotome le cuenta sus desventuras, recordando que el Inca padre de Quispe Yupanqui había mandado matar a su abuelo y hecho otros daños y guerras a sus antepasados. Chipotome, ocultando su pena disimuladamente, pidió permiso para ir a su tierra en Quito donde formó un gran ejército con el General Chimpo, recordando los numerosos agravios recibidos. El ejército se exalta y marcha hacia el Cuzco, ocupando la ciudad sin mayores resistencias porque el avance ha sido de sorpresa.

Poco después Quispe Yupanqui se repone y da batalla allí mismo, muriendo 30.000 indios de ambos bandos y a los 2 días pactan una tregua y mientras Chipotome y Chimpo están lejos de su tierra, el Inca recibe nuevos contingentes que obligan a los primeros a marchar al norte donde llegan casi sin hombres metiéndose en los montes del Oriente ecuatoriano con sus mujeres e hijos, sin que de ellos se vuelva a saber. Así fue vengado el honor de la mujer quiteña, señala Catari.

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